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El síndrome de Hunter es una enfermedad minoritaria con una incidencia estimada de 1 de cada 162.000 nacidos vivos1. Se trata de una enfermedad recesiva y hereditaria, ligada al cromosoma X. En los pacientes, las cadenas largas de moléculas de azúcar (mucopolisacáridos), también llamadas glucosaminoglucanos o GAG, no se descomponen correctamente. Al no producir suficientes cantidades de la enzima iduronato-2-sulfatasa (I2S)2,3 requerida para transformar los GAG y moléculas más sencillas, estos residuos se acumulan en el lisosoma de las células de todo tipo de tejidos y órganos2, lo que conduce a daños crónicos que afectan en diverso grado a las capacidades físicas y mentales del individuo.

Manifestaciones del síndrome de Hunter

El fenotipo clínico del síndrome de Hunter es sumamente heterogéneo y se caracteriza por la acumulación crónica y progresiva de GAG en el tracto respiratorio, corazón, hígado, bazo, leptomeninges, huesos, articulaciones, orofaringe, cabeza, cuello y sistema nervioso central, lesionando las células y la función de dichos órganos.

Las manifestaciones físicas de algunas personas con síndrome de Hunter incluyen rasgos faciales distintivos, lengua engrosada y abdomen aumentado (por el aumento del tamaño del hígado y del bazo). Los pacientes también pueden experimentar un engrosamiento de las válvulas cardíacas, lo que conduce a un deterioro de la función cardíaca, enfermedad respiratoria obstructiva4, apnea y aumento de tamaño del hígado y del bazo. La capacidad de movimiento articular y la movilidad también pueden verse afectadas. La importante afectación del sistema nervioso central de algunos pacientes ocasiona retraso mental y una anomalía neurológica progresiva5,6.

Las manifestaciones clínicas del síndrome de Hunter suelen causar la muerte en la primera o segunda décadas de la vida7. En la forma menos grave del síndrome de Hunter, la muerte puede ocurrir al principio de la vida adulta7, si bien algunos pacientes han sobrevivido hasta la quinta y sexta décadas de sus vidas.

Síntomas del síndrome de Hunter

No todas las personas con síndrome de Hunter se ven afectadas exactamente igual por la enfermedad y la velocidad de avance de los síntomas varía ampliamente. Aún así, el síndrome de Hunter es grave, progresivo e impone limitaciones en la vida de quien lo padece.

Forma grave:

• Deterioro mental

• Retardo mental severo

• Comportamiento agresivo

• Hiperactividad

Forma atenuada:

• Leve o nula deficiencia mental

Ambas formas:

• Rasgos faciales toscos

• Rigidez de las articulaciones

• Infecciones otológicas de repetición (infecciones de oídos)

• Sordera (progresiva)

• Agrandamiento de órganos internos como el hígado y el bazo

• Síndrome del túnel carpiano (el nervio mediano, que abarca desde el antebrazo hasta la mano, se presiona o se atrapa dentro del túnel carpiano, a nivel de la muñeca)

Los niños afectados pueden desarrollar un tipo temprano de la enfermedad (forma grave) que cursa después de los dos años. El tipo tardío de la enfermedad (forma leve) causa síntomas menos graves.

La genética del síndrome de Hunter

El síndrome de Hunter (MPS II) muestra una transmisión hereditaria relacionada con el cromosoma X, lo que significa que los varones son quienes resultan afectados más a menudo2. Una madre portadora puede transmitir el gen I2S anormal al 50% de sus hijos varones y al 50% de sus hijas mujeres8. Un padre con síndrome de Hunter transmitirá el gen anormal I2S a todas sus hijas mujeres y a ninguno de sus hijos varones.

Diagnóstico del síndrome de Hunter

El principal obstáculo para el diagnóstico de pacientes portadores del síndrome de Hunter es el desconocimiento de los profesionales de la salud, lo que conlleva un diagnóstico tardío y, en muchos casos, erróneo.

La prueba de laboratorio usada con más frecuencia para la identificación inicial de estos pacientes es la medición de niveles de GAG en la orina9, 2

El diagnóstico definitivo del síndrome de Hunter se hace midiendo la actividad de la enzima iduronato-2-sulfatasa (I2S) en el suero, los glóbulos blancos o en los fibroblastos obtenidos en la biopsia de piel. El test genético es también parte importante del diagnóstico de estos pacientes2.

Por otro lado, se puede hacer un diagnóstico prenatal de rutina midiendo la actividad enzimática en el líquido amniótico o en el tejido de la vellosidad corial2, 10

Referencias

1. Meikle PJ, et al. Prevalence of lysosomal storage disorders. JAMA 1999; 281(3):249-254.

2. Neufeld EF, Muenzer J. The mucopolysaccharidoses.In: Scriver CR, ed. The Metabolicand Molecular Bases of Inherited Disease. New York, NY: McGraw-Hill; 2001:3421–3452.

3. Bach G, Eisenberg F Jr, Cantz M, Neufeld EF (1973) The defect in the Hunter syndrome: deficiency of sulfoiduronate sulfatase. Proc Natl Acad Sci USA 70:2134–2138.

4. Wold, S. M.; Derkay, C. S.; Darrow, D. H.; Proud, V. Role of the pediatric otolaryngologist in diagnosis and management of children with mucopolysaccharidoses. Int. J. Pediatr. Otorhinolaryngol., 2010, 74 (1), 27-31.

5. Young ID, Harper PS (1983) The natural history of the severe form of Hunter’s syndrome: a study based on 52 cases. Dev Med Child Neurol 25:481–489

6. Young ID, Harper PS, Newcombe RG, Archer IM (1982) A clinical and genetic study of Hunter’s syndrome. 2. Differences between the mild and severe forms. J Med Genet 19:408–411

7. Jones, S. A.; Almassy, Z.; Beck, M.; Burt, K.; Clarke, J. T.;Giugliani, R.; Hendriksz, C.; Kroepfl, T.; Lavery, L.; Lin, S. P.;

Malm, G.; Ramaswami, U.; Tincheva, R.; Wraith, J. E. Mortalityand cause of death in mucopolysaccharidosis type II-a historical review based on data from the Hunter Outcome Survey (HOS). J.Inherit. Metab. Dis., 2009, 32 (4), 534-543

8. Lin SP, Chang JH, Lee-Chen GJ, Lin DS, Lin HY, Chuang CK. Detection of Hunter syndrome (mucopolysaccharidosis type II) in Taiwanese: biochemical and linkage studies of the iduronate- 2-sulfatase gene defects in MPS II patients and carriers. Clin Chim Acta. 2006;369(1):29–34

9. Martin R et al. Recognition and diagnosis of mucopolysaccharidosis II (Hunter syndrome). Paediatrics 2008; 121: e377 e 386