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La enfermedad de Fabry es un trastorno de depósito lisosomal ligado al cromosoma X causado por una amplia variedad de mutaciones que ocasionan la deficiencia de una enzima, la alfa galactosidasa A1.

La actividad deficiente de la alfa galactosidasa A produce la acumulación progresiva de globotrialosilceramida (Gb3) en los lisosomas de diferentes células y tejidos. Este depósito progresivo a nivel de riñón, corazón, sistema nervioso y piel conduce a la disfunción de estos órganos. Las manifestaciones clínicas de la Enfermedad de Fabry son muy variables incluso entre miembros de la misma familia. Entre las complicaciones derivadas del depósito de Gb3 están: hipertrofia ventricular (aumento de tamaño del ventrículo izquierdo), fallo renal y accidentes cerebro-vasculares.

Esta acumulación explica que la Enfermedad de Fabry se conozca como un trastorno por almacenamiento lisosómico.

La Enfermedad de Fabry es un trastorno hereditario ligado al cromosoma x que afecta a hombres y mujeres. Se calcula que la prevalencia en la población general es de 1 en 117,000 personas aunque existen cifras diferentes según diferentes países2.

Debido a que la Enfermedad de Fabry es poco común y causa una amplia gama de síntomas, puede ser confundida con otras enfermedades. Por lo tanto, las personas que sufren la Enfermedad de Fabry pueden pasar largos periodos de tiempo sin un diagnóstico correcto3.

Síntomas de la Enfermedad de Fabry

La clínica de los pacientes con Enfermedad de Fabry es muy variable, pudiendo estar presente desde la infancia. Entre la sintomatología posible se encuentran:

  • Dolor: sensación dolorosa de ardor en las manos y en los pies. El dolor puede resultar intenso y empeorar con el ejercicio, el estrés, las enfermedades intercurrentes y los cambios de temperatura.
  • Intolerancia al calor y dificultad para afrontar el ejercicio físico: Las personas con la Enfermedad de Fabry pueden experimentar hipohidrosis o anhidrosis, que es la disminución o falta completa de sudor.
  • Angioqueratoma: erupción eritematosa y no dolorosa que suele aparecer en la región comprendida entre el ombligo y las rodillas pero también en cualquier otro lugar del cuerpo, como los labios, la lengua, las manos, etc 2.
  • Opacidad en la córnea: La córnea puede parecer anómala (córnea verticillata). No afecta a la visión pero puede empeorar con el tiempo. Puede constituir un indicador de esta enfermedad.
  • Anomalías cardíacas: cambios en el tamaño del corazón (aumento de tamaño del ventrículo izquierdo), latidos cardíacos irregulares e incompetencia de las válvulas cardíacas.
  • Sistema nervioso: alteración del flujo sanguíneo normal cerebral, mareos y, en algunos casos, ictus (infarto cerebral).
  • Estómago y sistema gastrointestinal: dolor abdominal, deposiciones frecuentes después de comer, diarrea y náuseas.
  • Deterioro de la función renal: más del 80% de las personas con Enfermedad de Fabry sufren problemas renales de diverso grado, pudiendo llegar a desarrollar en casos muy avanzados insuficiencia renal4.

Las personas con la Enfermedad de Fabry pueden tener todos o sólo algunos signos y síntomas típicos de la enfermedad. Igualmente, estas personas pueden experimentar diferentes síntomas en diferentes periodos de su vida. Por esto es importante que dialogue con su médico sobre sus síntomas y cualquier factor de riesgo que pueda tener.

Diagnóstico de la Enfermedad de Fabry

Toda persona con una sospecha de Enfermedad de Fabry puede confirmar o descartar el diagnóstico mediante pruebas de laboratorio5, 6:

  • En hombres mediante análisis de concentración de la enzima a-Gal A en la sangre y confirmación por análisis genético
  • En mujeres mediante análisis genético (la concentración de los niveles de a Gal A no es fiable ya que los niveles pueden ser normales en mujeres con Enfermedad de Fabry).
  • El diagnóstico prenatal se puede establecer determinando la actividad de a-Gal A en los tejidos fetales o en los líquidos que rodean al feto7.
  • El examen de los antecedentes familiares ayuda en ocasiones a diagnosticar la Enfermedad de Fabry, sobre todo cuando un familiar del sexo masculino ha padecido insuficiencia renal de origen sin determinar, cardiopatía hipertrófica ventricular izquierda sin filiar o ictus con una edad aún joven.

Tratamiento de la Enfermedad de Fabry

Además del clásico tratamiento sintomático de las manifestaciones de la enfermedad, la terapia de reemplazo enzimático ha supuesto un gran cambio en el curso natural de la enfermedad enlenteciendo la progresión de la enfermedad, e incluso frenar la progresión de la enfermedad y mejorando la prognosis a largo plazo de los pacientes que la padecen.

Referencias

1 Bishop DF, Kornreich R, Desnick RJ. Structural organization of the human a-galactosidase gene: further evidence for the absence of a 3’ untranslated region. Proceedings of the National Academy of SciencesUSA 1988; 85: 3903-3907.

2 Meikle PJ, et al. Prevalence of lysosomal storage disorders. Journal of the American Medical Association 1999; 281: 249-254.

3 Beck M. Demographics of FOS – the Fabry Outcome Survey. In: Mehta A, et al (eds). Fabry disease: perspectives from five years of FOS, 2006; pp. 155-161.

4 Beck M, et al. Fabry disease: overall effects of agalsidase alfa treatment. European Journal of Clinical Investigation 2004; 34: 834-844.

5 Barbey F, Hayoz D, Widmer U, Burnier M. Efficacy of enzyme replacement therapy in Fabry disease. Current Medicinal Chemistry – Cardiovascular and Hematological Agents 2004; 2: 277-286.

6 Brady RO, Schiffmann R. Clinical features of and recent advances in therapy for Fabry disease. Journal of the American Medical Association 2000; 284: 2771-2775.

7 Winchester B, Young E. Biochemical and genetic diagnosis of Fabry disease. In: Mehta A, et al (eds). Fabry disease: perspectives from five years of FOS, 2006; pp. 169-181.